síndrome del intestino irritable

El Síndrome del Intestino Irritable (SII) afecta a un 11% de la población mundial, siendo más frecuente en mujeres que en hombres. También conocido como colon irritable, es un trastorno funcional digestivo crónico y benigno que se caracteriza por la presencia de dolor abdominal recurrente asociado a alteraciones en el hábito intestinal como el estreñimiento, la diarrea o ambas.

Esta enfermedad repercute en el paciente en todos los ámbitos de su vida, a nivel personal, social, incluso laboral. La alimentación juega un papel fundamental a la hora de minimizar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. Por eso con buenas dietas para adelgazar de forma saludable conseguirás rebajar los síntomas.

dieta personalizada

Algunos síntomas del síndrome son cólicos abdominales, distensión abdominal y cambios en los hábitos intestinales cursando diarrea o estreñimiento. A pesar de que se pueda pensar que tienen alguna relación, el síndrome de colon irritable no causa cambios en el tejido intestinal ni aumenta el riesgo de padecer cáncer de colon. Este síndrome se puede presentar a cualquier edad, pero suele comenzar en la adolescencia o a principios de la vida adulta, y es dos veces más común en mujeres que en hombres menores de 50 años.

En nuestro país, una de las principales causas del SII es el estrés debido al ritmo de vida que llevamos. Normalmente afecta a personas de mediana edad, trabajadoras, responsables con un nivel de autoexigencia alto y con tendencia controladora.

¿Qué causa el Síndrome del Intestino Irritable?

No se ha podido encontrar una causa que pueda explicar este trastorno, pero se cree que podría surgir debido a una combinación de problemas.

En general, se diagnostica SII como descarte de otras patologías que sí se pueden diagnosticar, considerándolo un cajón “de sastre”. Su diagnóstico se basa en las siguientes premisas:

  • Haber sido descartadas patologías y/o infecciones en el aparato digestivo como enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad celíaca, parásitos, helicobacter pylori…
  • Cumplir con los criterios Roma IV, una serie de directrices para diagnosticar los trastornos funcionales diagnosticados. Los criterios para su diagnóstico son:

Presentar dolor abdominal de forma recurrente al menos 1 día a la semana y que además esté asociado con 2 o más de los siguientes criterios:

  • Relacionado con la defecación
  • Asociado a cambios en la frecuencia de las heces
  • Asociado a un cambio en la forma o aspecto de las heces

El SII es un trastorno gastrointestinal y como tal, resulta de un problema entre las interacciones que se producen entre el intestino y el cerebro afectando al funcionamiento del cuerpo y causando síntomas del SII. Esto se refleja en problemas para que los alimentos se muevan correctamente por el tracto digestivo demasiado lento o demasiado rápido, provocando cambios en las evacuaciones, o sintiendo dolor al tener una cantidad normal de gas o de heces.

síndrome del intestino irritable

La dieta, el estrés y el ciclo menstrual son las principales causas del SII pero también pueden ser un factor para el desarrollo del SII eventos estresantes en la infancia (abuso físico o sexual), ansiedad depresión, alergias, la hipersensibilidad a ciertos alimentos o desarrollar una infección gastrointestinal grave, así como tener una alteración en la microbiota intestinal. Han habido caso en los que se ha dado un ictus.

¿Qué tratamiento debe llevar una persona con SII?

Lo primero que deberá hacer la persona que padezca los síntomas antes mencionados será acudir a un gastroenterólogo para que le haga el seguimiento tras confirmar el diagnóstico. Además será fundamental la figura del nutricionista para que valore individualmente tu caso y establezca las pautas de alimentación pertinentes con una dieta personalizada.

En principio se recomendará una dieta de exclusión durante 2-6 semanas hasta que remitan los síntomas para después ir introduciendo poco a poco los alimentos. Es importante aclarar que no existen alimentos buenos o malos: cada persona debe identificar que alimentos le sientan peor y reducirlos o eliminarlos. Para ello, la persona puede llevar un diario o registro dietético donde vaya apuntando qué alimentos tolera peor y los síntomas que tiene tras consumirlo. 

Además del tratamiento dietético será fundamental llevar un estilo de vida ordenado y equilibrado que contribuya a una correcta gestión del estrés ante situaciones estresantes. Realizar ejercicio físico moderado y actividades como el yoga puede contribuir a ello, además de tener un correcto descanso y eliminar malos hábitos como el alcohol y el tabaco.

Para poder regular nuestros hábitos intestinales es importante que nos tomemos el tiempo necesario para ir al baño de forma tranquila y relajada.

Recomendaciones dietéticas

En general, la persona con SII deberá:

  • Tener precaución con el consumo de especias, condimentos, picantes, grasas, crucíferas y legumbres.
  • Moderar el consumo de fibra insoluble (procedente de alimentos integrales) y potenciar el consumo de fibra soluble ( por ejemplo la manzana).
  • Elegir carnes y pescados con poca grasa
  • Probar tolerancia a la lactosa
  • Disminuir el consumo de fructosa, un azúcar presente sobre todo en las frutas. Para ello elegiremos las frutas más pobres en azúcar y evitaremos cítricos, zumos, frutas en almíbar o deshidratadas.
  • Eliminaremos el consumo de edulcorantes como el sorbitol y el gas de las bebidas refrescantes, además de moderar el café y el té.
  • Beber al menos dos litros de agua al día. También podemos tomar infusiones suaves como la tila, maria luisa, pasiflora o valeriana, que no tienen efecto laxante y ayudarán a controlar de forma natural los niveles de estrés.
  • Incorporar probióticos a nuestra dieta ya que contribuyen a minimizar síntomas como el dolor abdominal o la diarrea.

Una estrategia nutricional muy utilizada en pacientes que tienen algún tipo de trastorno gastrointestinal como el SII es la dieta baja en fodmap, que consiste en eliminar o reducir durante unas semanas azúcares como la fructosa, la lactosa, los lactanos, los fructanos, los galactanos y los polioles de la dieta que se encuentran presentes en algunas frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos, lácteos y edulcorantes, ya que no son absorbidos 100% en el intestino delgado y fermentan provocando los síntomas antes mencionados. Esta dieta podría ayudar a reducir los síntomas al igual que otras enfermedades inflamatorias intestinales como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn. Pero en cualquier caso, al ser tan restrictiva sólo la emplearemos como estrategia de manera puntual durante unas semanas para minimizar los síntomas e ir reintroduciendo posteriormente los alimentos según la tolerancia del paciente.

A pesar de tener una pautas generales para este tipo de trastorno, hemos de tener en cuenta que la alimentación debe ser siempre equilibrada y personalizada ya que lo que es bueno para una persona igual no lo es para otra. Si quieres tratar alguna patología como el Síndrome del Intestino Irritable, cambiar tu alimentación y comenzar un estilo de vida saludable no dudes en acudir a una nutricionista cualificada que te ayude en tu caso. En Corporis Sanum podemos guiarte sobre cómo llevar una alimentación antiinflamatoria adaptada a tus gustos, necesidades y estilo de vida. 

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