cuidar nuestros huesos

Controlar la alimentación y cuidar nuestros huesos son una pieza clave en el buen funcionamiento general del organismo. A través de ella podemos prevenir numerosas enfermedades, entre ellas las que afectan a nuestros huesos como puede ser la osteoporosis.

No tener una buena base alimentaria puede provocar pérdida de la masa y densidad ósea. Provocando que los huesos, conforme vamos envejeciendo, se vuelvan más frágiles y propensos a fracturas. Hay que tener en cuenta que el desarrollo de la masa ósea hasta los 30-35 y sobre todo en la adolescencia. Es de vital importancia cuidar nuestros huesos ya que hasta la edad adulta la formación de tejido óseo es mayor que el desgaste del mismo. Es a partir de los 40-45 años cuando se empieza a perder más masa ósea de la que generamos.

Por otro lado, independientemente de que hay factores que influyen y contra los que no podemos luchar como son:

  • Sexo, las mujeres son más susceptibles por la menopausia.
  • Raza, la raza blanca tiene más predisposición a sufrir este tipo de enfermedades.
  • Edad.
  • Antecedentes familiares.

Factores externos para cuidar nuestros huesos

Hay otros factores que sí que podemos modificar o controlar como el sedentarismo, la ingesta excesiva de cafeína o de alcohol, el tabaquismo y sobre todo el no llevar una alimentación equilibrada.

Los huesos están formados por agua, calcio, fósforo, colágeno y otras proteínas. Es importante realizar un aporte adecuado de estos nutrientes. Siguiendo unas pautas alimentarias, podemos influir en el estado de nuestros huesos y por consiguiente, en la prevención de ciertas enfermedades.

Desde la infancia es importante realizar un aporte correcto de calcio, fósforo y vitamina D. A través de los alimentos que nos pueden proporcionar estos minerales y vitaminas.

El calcio, podemos encontrarlo en alimentos como los lácteos, pescados azules de tamaño pequeño. Moluscos, frutos secos, legumbres, yema del huevo y vegetales de hoja verde.

El aporte de Vitamina D lo podemos encontrar en lácteos enteros, pescados azules, el bacalao, el hígado, champiñones, yema de huevo y a través de la exposición moderada al Sol.

En cuanto al fósforo y otros minerales como el magnesio, cinc, cobre, manganeso y flúor, los alimentos que los contienen son semillas, frutos secos, hierbas y especias, mostaza, clavo, aguacate, espinacas, lácteos, papaya, fresa y sandía.

No hay que restarle importancia a la actividad física ya que realizar ejercicio y llevar una vida activa, también es esencial para mantener nuestros huesos fuertes.

Te ayudamos a lograr tu mejor versión a través de una alimentación equilibrada sin pasar hambre. Una dieta adaptada a tus necesidades nutricionales.