Alergias alimentarias

Las intolerancias y alergias alimentarias son un problema actual que va en aumento. Este problema nutricional está relacionado con un aumento de la calidad de vida, debido a que estamos más protegidos contra infecciones.

El problema de las alergias se debe a las reacciones que desencadenan, generalmente graves. Una vez aparecen, afectan a la persona para el resto de la vida. Sin embargo, las intolerancias tienen consecuencias para la salud menos graves. Vamos a explicarte en qué consisten.

dieta personalizada

Alergias alimentarias:

  • Leche: Afecta mayoritariamente a niños menores de 5 años. Suele coincidir con la introducción de la lactancia artificial.

  • Huevo: Afecta generalmente a niños menores de 2 años, y al igual que la leche, suele estar ligada a la introducción del consumo del huevo completo.

  • Pescado y Marisco: afecta tanto a niños como adultos; la merluza, el bacalao, el gallo y el lenguado son los más representativos para la alergia al pescado, y la gamba y calamar para el marisco.

  • Frutas: las frutas más alergénicas son la manzana, el melocotón, la pera, la cereza, el albaricoque o la ciruela.

  • Legumbres: aunque son las quintas en el ranking, las lentejas y los garbanzos son las más comunes de este tipo de alergias.

  • Frutos secos: esta alergia no suele desaparecer, las más prevalentes son la alergia a la avellana, la almendra o la nuez.

  • Cereales: el trigo es el cereal que más alergia provoca, suele aparecer en la infancia. No se debe confundir con la intolerancia al gluten (celiaquía), son problemas diferentes y por lo tanto su diagnóstico, causas y tratamiento también.

Los alimentos que más alergias alimentarias producen en los adultos son las frutas, los frutos secos y el pescado.

Intolerancias alimentarias:

  • Lactosa: los síntomas aparecen por el consumo de lácteos, normalmente como flatulencia y dolor abdominal. No es un problema grave, por lo que la cantidad de consumo de lácteos depende de la intolerancia de cada persona.

  • Fructuosa: habitual en adultos, el tratamiento principal sería eliminarla de la dieta y poco a poco reintroducirla según tolerancia. Edulcorantes como el sorbitol y la sacarosa también podrían producir los mismos efectos.

  • Aditivos: sustancias que se utilizan en la mayoría de alimentos procesados y ultraprocesados para conservar o aumentar su sabor, como los conservantes, sulfitos o colorantes.

El diagnóstico de una alergia debe realizarse siempre por profesionales sanitarios. Algunos de los síntomas que se pueden presentar son: urticaria, vómitos, diarrea, dolor abdominal, rinitis o dificultad para respirar. Todo depende de la cantidad de alimento, la forma de cocinado y las circunstancias de cómo se ha presentado el síntoma.

El primer paso en el tratamiento que se realiza, siempre mediante la supervisión de un médico, es eliminar de la dieta los alimentos que desencadenan la alergia. Incluso, en casos extremos, evitando totalmente cualquier contacto. Y de manera progresiva incorporar de nuevo a la alimentación para ir comprobando la intolerancia.

Se ha demostrado, que la lactancia materna es una práctica que podría prevenir la aparición de intolerancias y alergias alimentarias en el niño, además de otras enfermedades relacionadas con la nutrición.

En los últimos años han aparecido cantidad de tratamientos dietéticos para alergias e intolerancias que no son científicamente fiables. Aportan pruebas ineficaces y su uso es desaconsejable.

Si crees que padeces alguno de estos síntomas acude a tu médico para poder realizar un diagnóstico real, ya que evitar el consumo de ciertos alimentos como el huevo o la leche puede tener consecuencias nutricionales importantes.

Si te han diagnosticado alguna alergia o intolerancia alimentaria y tienes dudas en como llevar tus nuevas pautas alimentarias, es recomendable que te pongas en contacto con un dietista-nutricionista titulado. Fíjate que las pautas que te recomiendan son realmente personalizadas y se adaptan a tus necesidades.